"BARNABITAS ESPAÑA"


SERMON SEXTO

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EL PRIMER MANDAMIENTO DE LA LEY [137]

UNA CAUSA DE LA NEGLIGENCIA Y TIBIEZA

EN EL CAMINO DE DIOS

 SERMON PRIMERO 

                                                                                   Dios es nuestro fin

 1.  Queridos, el hombre fue creado y colocado (puesto) en este mundo principalmente y sólo para ir a Dios, y todo lo demás lo ayuda en (a) esto.{189}

     Si las criaturas espirituales, creadas también ellas para unirse a Dios, y no para que el hombre sea su fin, son enviadas en ministerio y (al) servicio del hombre, tanto más se dirá de las naturales (corporales), encauzadas hacia el hombre como a su fin (¿?). Por consiguiente ves como algunas sirven al hombre para su uso, otras para su ministerio, otras para la buena salud del cuerpo.

[138]    Mas esto no es suficiente, pues ayudan también y más para el (al) conocimiento del hombre, que para el uso u otras funciones, para que se cumpla el dicho de Pablo: que las cosas invisibles son conocidas por las visibles (Rom. 1, 20). El orden y la belleza de las {190} criaturas ¿qué utilidad traen (tienen)? Ayudan a entender bien la excelencia, la grandeza y otras perfecciones que están en Dios, y a Dios mismo.

 2.   Por eso dicen los Santos[1] que, al ser (siendo) las criaturas el Libro que el hombre debía leer para ir a  (hacia) su Señor, antes del pecado del hombre, este Libro tenía letras bellas (hermosas), frescas, nítidas y perfectas. Después del pecado (del hombre) las letras de este Libro contrajeron cierta imperfección y oscuridad: no se borraron, pero se volvieron gastadas, casi ilegibles e invisibles.

      Pero la Bondad de Dios, que no se fija en nuestra malicia, al ver que el hombre sólo a duras penas leía este Libro, y raras veces (casi nunca) alcanzaba el (llegaba al verdadero) conocimiento de Dios, tomando (entendiendo) [139] a menudo una cosa por otra o en forma distinta de cómo había sido hecha, ¿qué hizo Dios? {191} Hizo otro Libro, el de la Escritura, por el que restauró el primero insertándole (incluyendo) todo lo bueno que estaba (había) en las criaturas; y, cogiendo lo perfecto, enseñó a abandonar la imperfección (apartarse de lo inperfecto); y aceptando lo necesario, eliminó lo superfluo. (las necesarias, eliminó las superfluas).

 3.   ¿Quieres ver, querido, que Dios hizo estas criaturas para que vayamos a Él?

      También en los peculiares (particulares) beneficios que ha hecho a la humanidad -como en los beneficios de la redención- (casi) siempre los manifestó bajo algún velo sensible: tanto es así que aún (incluso) las apariciones de los Angeles ocurren bajo la apariencia de alguna criatura, o del hombre o de otra, según era el caso. Esto lo hizo para que a través de las (estas) cosas, que (nos) son de nuestra misma naturaleza (connaturales) y vemos siempre, pudiéramos más fácilmente ir a Él y recordarnos frecuentemente de Él.

      Pero no bastó a la Bondad divina querer que el hombre, en su caminar [140] a (hacia) Él, se viera ayudado por las criaturas puramente sensibles; quiso además que la criatura racional, sensible e inteligente, corporal y espiritual, (es decir) el mismo hombre, ayudara a los otros: al punto que todos los hombres, buenos o malos, cooperaran a (con) los llamados[2], como todavía (también) hacen los espíritus buenos y malos[3](malditos).

{192}  Por tal motivo (esto tu) lees en la Escritura las virtudes destacadas (y excelencias) de tantos Patriarcas, Profetas y Hombres Santos, como hubo desde el origen del mundo hasta Cristo, para (que) los imites; -y las malicias de los malos y sus castigos, para que los rehuyas.

 4.  ¿Es poco esto?

      No, no es poco; pero a su Amor inmenso no pareció suficiente, y -(Él que es) la Eternidad, la Luz, la Incorruptibilidad, el Abismo de toda perfección- quiso unirse al tiempo, a las tinieblas, a la corrupción, y al cúmulo de imperfecciones.

      ¡Oh, Bondad grande!(gran Bondad!) ¡Oh, Caridad inestimable! ¡Dios se hace hombre! ¿A qué fin? (A fin de qué?) Para reconducir el hombre a Dios, para enseñarle el camino, para darle luz.

[141]  Y después ¿cómo te atreverás a decir que Dios no te creó[4] (hombre) para que vayas a Él?

      Al haberte dado un conocimiento que no está aprisionado ni puede serlo[5] (termina ni puede terminar) en este mundo, un inextinguible deseo de gustar a (gozar de) Dios, de experimentar la incorruptibilidad de tu espíritu, una continua insatisfacción de las cosas del mundo y un constante anhelo (una constante ansia) de las cosas del cielo;

            -   es más, al haberte (habiéndote) dado a conocer el pregón[6] resonante de los Apóstoles, {193} el encendido deseo de morir de los Mártires, el claro y luminoso anuncio de los Confesores, la firmeza de los Vírgenes[7]; (castos y castas);

            -   además, el haber (habiendo) visto el efecto de la Pasión de Cristo y de la Vida de los Santos: es decir la conversión del mundo bajo la Ley Cristiana;

            -   y tú en particular, que naciste cristiano, en este país fiel, en este lugar y tiempo -lugar de la felicidad, tiempo de la promesa de renovación de hombres y mujeres- y además llamado en forma especial (particularmente) a conocerte a tí mismo, (a) despreciar el mundo, a vencerte a tí mismo, a reunirte en este lugar, y [142] además adornado de (otros) muchos más dones de Dios;

            -   ¿cómo dirás que no has sido creado solamente para que vayas (ir) a Dios? Sería una gran ceguera que no reconocieras haber sido hecho para ir hacia Dios.

     Cuida(te), querido, de no desconcertar (pervertir) este plan, como muy a menudo has hecho y haces.

     Concluye, pues: (que) Dios lo creó todo para el hombre, y al hombre para Dios; y así la criatura sensible, para que sea un camino a través del cual el hombre vaya (camine hacia) a su Señor.

 {194}                        Función de las criaturas en la consecución del Fin

1.  Tú lo sabes, querido; pero cuida de no tropezar, pues (porque) dice la Escritura que Dios puso a las criaturas como lazo para los insensatos (Sab. 14, 11). Toma, pues, lo bueno y deja lo malo.

     ¿Qué bueno hay (hay de bueno) en las criaturas? Su perfección; lo malo es la imperfección. Por eso apégate a la perfección [143] de las criaturas y apártate de su imperfección.

     Mira, querido: si quieres conocer a Dios, los Santos dicen que es posible por la “vía de la separación”, tomando en cada criatura (y) su perfección, y distinguiendo (separando) a Dios de ellas y de toda imperfección suya, y afirmando: "Dios no es esto o aquello, sino algo más excelente. Dios no es prudente, sino la Prudencia misma; Dios no es un bien particular y (ni) finito, sino universal e infinito; Dios no es una sola perfección, sino toda perfección sin imperfección alguna: plenamente bueno, sabio, poderoso (omnipotente), perfecto, etc.".

      Si quieres, pues, (querido) guardar el precepto de Cristo que dice: "Estote perfecti sicut et Pater vester coelestis perfectus est: sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto" (Mt. 5, 48), {195} te hace falta para aquel camino por el que vas en el (al) conocimiento de Dios, -eso es la vía de la remoción (del alejamiento), vía de la separación- y al querer ser (bueno y)  perfecto en ese estado, que vayas (trabajes) por la separación y remoción  (alejamiento) de todas las criaturas, de tí mismo, de toda imperfección.

 [144] 2. ¿Quieres comprenderlo? Tú sabes que lo finito no tiene relación[8] (proporción) con lo Infinito, (ni) la tiniebla con la Luz, (ni) la inestabilidad con la Estabilidad, etc.

     ¿Puede acaso (¿Cómo podrá estar) el hombre apegarse (apegado) a lo uno y a lo otro? No, por cierto (Es imposible). Es por tanto necesario que el hombre vaya (llegue) al amor de Dios a través del odio de (a) todas las criaturas y de (a) todas las cosas.

     Recuerda, querido, que el pueblo de Israel no pudo recibir la tierra prometida hasta que no salió de Egipto; (y) no pudo tener el maná, hasta que no se consumió (acabo) aquella poca harina que había llevado al desierto (Éx. 16, 3 ss.).

     Y en el Evangelio el que se había casado, (o) había comprado los bueyes y quería probarlos, (o) había comprado un campo y quería verlo, no ingresaron a las bodas (entraron a la boda) (Lc. 14, 16 ss.).

{196} ¿Y qué dijo Dios a Abrahám? "Sal de tu tierra, de tu casa, de tu familia, etc." (Gn. 12, 1).

      Y David: "Divitiae si affluant, nolite cor apponere: no apegueis el corazón a las riquezas, cuando se acrecienten" (Sal. 62, 11).

[145]  Y lo que se dice de los bienes, vale para todas las otras cosas tanto espirituales como materiales, por eso, para que los Apóstoles recibieran el Espíritu Santo, fue necesaria la partida (salida) de Cristo de esta tierra (del mundo): "Si autem non abiero, Paraclitus non veniet ad vos: si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros" (Jn. 16, 7).

      Si las cosas sensibles, pues, creadas y dadas por Dios y exteriores a tí, te impiden ir hacia Dios, piensa qué vas a hacer, porque "Nadie -como dice Crisóstomo- laeditur, nisi a seipso: nadie se daña si no por sí mismo"[9].

      Y si las cosas buenas y espirituales muy a menudo retardan (atrasan) tu caminar hacia Dios, piensa ¡qué efecto producirán los vicios y malos hábitos que hay en ti (tienes)! Por eso apártate (aléjate) de todo, para poseer a Dios, que lo es todo. Camina libre hacia Dios y no te apegues a cosa alguna, sino (mas bien) corre "per infamiam et bonam famam (2 Cor. 6, 8), en la abundancia y en la necesidad, in frigore et nuditate (2 Cor. 11, 27), ut seductores et veraces, etc.: cuando te honran o te insultan ..., con frío y sin abrigo ..., pasando por mentirosos aunque digamos la verdad" (2 Cor. 6, 8).

{197}  Y para librarte (que dejes) de todo peso, Cristo te invita con estas palabras: "Venid a mí los que estéis agobiados y [146] cargados, y yo los aliviaré" (Mt. 11, 28). Anteriormente te había invitado con el (su) ejemplo, renunciando a todo bien temporal y abrazando la extrema pobreza, huyendo de los honores y acogiendo ardorosamente[10] (con ardor) los oprobios, dejando los consuelos espirituales y temporales, y asumiendo toda aflicción y abandono, y no sólo de las criaturas, sino de su Padre (Mt. 27, 46) para utilidad nuestra (nuestro bien).

      Si Él recorrió este camino, ¿creemos poder ir (tu) por otro?

      "Tú que duermes, levántate, y la luz de Cristo brillará sobre tí" (Ef. 5, 14); "vayan a Dios y quedarán iluminados, no serán confundidos" (Sal. 34, 6).

      Por tanto concluye que todo ha sido creado y se te ha dado para que vayas a Dios por la vía de la separación y negación, recibiendo el usufructo y dejando el afecto.

      Esto exige de tí un gran fervor, para alejarte de todo y más de tí mismo y, más aún, de tus malos hábitos[11].

{198}  Pero, ¡pobre de ti!, que la tibieza y negligencia te apartan de ello: (y por ello) necesitas, [147]   pues, separarte de esta (esa) tibieza y negligencia en la vía de Dios.

                                                      La tibieza, el mayor de los obstáculos

 1.  Me dirás, querido: "Se puede sanar de un mal cuando se conoce su raíz y causa; pero esta tibieza en mí ¡no sé de dónde nace!".

      ¿Quieres saberlo (so rigen)?[12] De (Es) una de tres causas, o de las tres juntas. Por ahora tocaré la primera.

      Algunos dicen: "No es necesario hacer tanto bien ni tantas cosas: algunas son necesarias; otras de consejo y excesivas y no necesarias. ¡No es necesario rezar tanto, humillarse tanto, macerarse (flagelarse) tanto, dar lo propio a los pobres y tanto exagerar en las cosas del espíritu!

      ¡Qué mezquinos somos! Es muy cierto que algunas cosas son mandadas y otras aconsejadas. A quien le preguntaba qué debía hacer para entrar en el Paraíso, Cristo le dijo: [148] "Cumple los mandamientos". Y al afirmar que los había guardado (cumplido) desde muy joven, le agregó: "Si vis perfectus (esse), {199} vade et vende etc.: si quieres ser perfecto, anda y vende etc." (Mt. 19, 16). Dijo también Cristo: "Quidam sunt eunuchi qui se castraverunt propter regnum Dei", y en seguida "Qui potest capere, capiat: algunos se han hecho eunucos por el reino de los cielos; e inmediatamente (después) dice: Quien puede entender, entienda" (Mt. 19, 12). Pablo, al hablar de la Virginidad, dijo: "Consilium do etc." (1Cor. 7, 25). De esto se infiere tal distinción (con estas cosas encontramos la diferencia).

      ¿Quieres saber el por qué de esta distinción? Por (para) remover la tibieza. ¿De qué modo? (¿Como?) Escucha.

      Algunos, al ver tal (tanta) perfección como la requiere (exige) la vida cristiana, tal cuidado de (en) los pensamientos y (tal) custodia del corazón, tal amor al silencio[13], tal austeridad de vida y tal modestia en toda conversación, se turbaban y se desconfiaban (de) poder nunca hacer algo bueno y jamás alcanzar tal perfección. Al ver esto, Los Santos hicieron tal distinción: a fin de que, animados, empezaran a actuar; [149] (y) una vez fortalecidos, poco a poco ascendieran (subieran / llegaran) a la perfección.

      Así decía Pablo a Festo: deseaba que fuera cristiano como tanto predicaba, (pero) sin las cadenas (Hech. 26, 29). ¡Ah, Pablo! Si tus cadenas son tan excelentes, {200} ¿por qué quisieras tú (querías) que Festo fuese cristiano sin ellas? Podría responder Pablo: "Deja que comience, después ¡ni las cadenas temerá!".

      Cristo movió Zaqueo a que lo recibiera en su casa (Cristo invitó a Zaqueo a recibirlo en su casa), y no a que repartiera sus bienes; sin embargo Zaqueo, una vez que recibió a Cristo en su casa, devolvió también lo ajeno hasta dar (y dio también) de lo suyo (Lc. 19, 8).

      Cristo perdonó a la Magdalena (Lc. 7, 50), y ella lo siguió (Mt. 15, 40). No le dijo que hiciera penitencia y vendiera lo suyo para repartirlo a los pobres; sin embargo, ella hizo penitencia y dio lo suyo a los pobres.

      Así que (pues), comienza a hacer el bien y necesariamente (por fuerza) avanzarás y serás mejor.

 

[150] 2. Esta distinción (como entendiste (has entendido)) fue hallada para remover la tibieza y (la) negligencia en el camino de (hacia) Dios, y ahora es motivo para muchos de tibieza y negligencia. ¿Sabes tú el por qué? Porque, no juzgando necesario lo que lo es, se lo tiran a la espalda y descuidan observarlo, y progresivamente se entibian (vuelven tibios) y dicen: "¡Basta! Con tal de salvarme y guardar los mandamientos, con tal de salvar mi alma, basta: ¡No me interesa (preocupa) ser tan santo![14].

      ¡Pobres! No se dan cuenta de cuanto (que) peligro corren, al no observar los consejos, de no guardar (que no guardan) {201} siquiera los mandamientos. Observa la experiencia. Los que comulgan y se confiesan una vez al año y dicen: "¿Para qué confesarse tanto? ¡A mí me basta confesarme una vez al año!", obsérvalos (fíjate en ellos): los verás caer en blasfemias y otros pecados mortales. Los (Pero aquellos) que comulgan con frecuencia no corren este peligro, pues no caen tan a menudo y se levantan más prontamente[15](rapidamente).

      De igual modo, quien descuida vivir de sus honestos ingresos, y quiere [151] ganar y hacerse rico, o tiene tanto temor (miedo de) que le falte lo necesario, aunque no quiera caer en el robo (tener las cosas ajenas)[16], sin embargo cae y corre en pos de ello(a)s por su sutileza y excesiva (demasiada) diligencia.

      Así es en (pasa con) mil cosas más.

 3.   Concluye, por tanto, y di: quien quiere huir del peligro de faltar a los preceptos, debe observar los consejos. ¿Quien te lo dice? ¿Yo? No, no, sino Salomón. Él decía: "Quien se olvida de las cosas pequeñas, cae en la grandes" (Eclo. 19,.1).

      ¿No quieres caer al agua? No te le acerques.

      ¿No quieres transgredir los preceptos? Observa los consejos.

{202} ¿Quieres evitar los pecados mortales" Huye de los veniales.

      ¿Quieres evitar los veniales? Deja algo (lo) que te es lícito y concedido (permitido). Por ejemplo: ¿quieres evitar la gula, que a lo mejor es algo venial? Deja algo gustoso y que te es(ta) permitido comer.

      Tú mismo ves, pues, como lo que había [152] sido descubierto para remover la tibieza, para algunos se volvió causa de ella.

                                                                                                Conclusión

Concluye ahora y di:

-    todo fue dado como camino para llegar a Dios (que todas las cosas te han sido dadas para ser un camino hacia Dios):

-    (te) es necesario caminar por la vía de la separación especialmente de la tibieza;

-    debes cuidarte absolutamente (por completo) de decir: "No quiero hacer tanto bien", pues así te pones en peligro, te perturbas y debilitas el instinto natural, que hace lo que puede.

      Cuéntame: ¿deseas tan sólo una porción (parte) de salud o su plenitud (toda)? ¿Deseas mucha fortuna, o cuantos (cuanta) pudieras tener o no tener? ¿Muchas cartas y no más?

      Y así en todos tus deseos.

[203]  Cada uno desea alcanzar la meta en el más alto grado posible (todo lo que puede). La meta de tu voluntad es el bien, por eso lo deseas infinito (infinitamente) y no limitado (sin limite).

      ¡Oh, mezquino! ¿Dios no ha abandonado todo bien (toda riqueza), todo honor, toda [153] salud (todo bien) por tí, y -como dijo Él mismo- qué pude hacer, que no haya hecho? (Is. 5, 4). ¿Y tú quisieras servirle, amarlo, honrarlo limitadamente, no más (nada mas)? No hables más así. Porque además de dañar el instinto natural que Dios te dio ha dado), además de no agradecerle a Dios  por (todo) lo que le debes, haces también algo dañino para ti (te dañas a ti mismo), porque no progresas en el camino de (hacia) Dios.

      Y no avanzar en el camino de (hacia) Dios o detenerse, es volver atrás[17].

       ¿Sabes a quién se parece? Al (Es como el) agua del mar, siempre en movimiento (nunca está quieta): seis horas de flujo y seis de reflujo, y no puede decirse que esté firme.

       De igual modo el hombre en la vida espiritual: o crece en la virtud, o -al no crecer (no creciendo)- se estanca en el vicio, y así se alejó (aleja) de la virtud y volvió (vuelve) atrás.


     [1]      Por ejemplo Santo Tomás (Sermo V in Dom. II de Adventu. Opera Omnia, vol. 29, París 1876, pp. 194-195): "El Señor, en efecto, cual buen Maestro, se esmeró en darlos óptimos escritos para instruirnos perfectamente. *Quaecumque scripta -dice S. Pablo- ad nostram doctrinam scripta sunt: Todo lo que ha sido escrito, se escribió para nuestra instrucción+ (Rm 15,4). Estos escritos se componen de un doble libro: el libro de la creación (Liber criaturae) y el libro de la Escritura (Liber Scripturae), etc.".

     [2]      predestinados

     [3]      malditos

     [4]      no te haya hecho hombre

     [5]      no se termina ni puede terminar

     [6]      trueno y trompeta

     [7]      Vírgenes y Continentes (castas)

     [8]      proporción

     [9]      P.G. XXVIII, 459.

     [10]     deseando y estrechando

     [11]     de todo lo que te es intrínseco, es decir los malos hábitos

     [12]     quieres entender su origen

     [13]     tanto callar en el hablar

     [14]     no me preocupo de tanta santidad

     [15]     Cfr. S. Agustín, Ep. 54; P.L. XXXIII, 201.

     [16]     en tener cosas ,ajenas

     [17]     S. Bernardo, Ep. 385: P.L. CLXXXII, 587.



































































































                   
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