"BARNABITAS ESPAÑA"


SERMON SEGUNDO

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EL SEGUNDO MANDAMIENTO [53]

IC. XC. + 

PARTE I: DOGMATICA

                                                        Cuadro general de la vida espiritual

     Queridos:

       Si pensaran en la expresión evangélica[1] de que Dios es espíritu y los verdaderos adoradores deben adorarlo en espíritu y verdad (Jn 4,24) y se hacen un solo espíritu con Él (1Co 6,17), no les sería difícil comprender que la verdadera vida espiritual consiste en esto: que el {123} hombre siempre tenga su intención en Dios, y no ansíe más que a Dios, y no se acuerde más que del mismo Dios, más aún que toda acción comience después de haber invocado el nombre del Señor, y a Él sea dirigida (Col 3,17); en resumen: ha recogido todo su entender, querer, [54] recordar, sentir y actuar en la Bondad divina; corazón y carne a la vez exultan en el Dios vivo (Sal. 84,3); Cristo vive en el hombre, ya no el mismo hombre (Gl 2,20); su alma está guiada por el Espíritu de Dios como el cuerpo por {124} el alma; y su espíritu da testimonio que son hijos de Dios (Rm 8,16) y que son un vivo ejemplo de Cristo, tanto que dicen con el Apóstol: "Sean imitadores nuestros, como nosotros de Cristo" (1Co 4,16)[2], como si dijeran: ")Quieren un vivo ejemplo de Cristo? Mírennos a nosotros".

                                                                        Cualidades de este estado

1.   Querido, este estilo de vida no es imposible de conseguir, pero sí difícil.

      Apréndelo por lo siguiente: el Ángel no está alejado de la visión de Dios, esté donde esté, pues es espíritu y no cuerpo, y no se mueve de donde se adhiere.

      Así sucede con los hombres: cuanto más ingeniosos, más firmes se ponen en sus opiniones. Y ésto depende del hecho que son más espirituales que corporales, y [55] "el cuerpo corruptible hace pesada el alma y esta tienda de tierra oprime al espíritu fecundo en pensamientos" (Sab 9,15). Pero, (ay del hombre ingenioso que se adhiere a algo malo considerándolo bueno: rara vez podrá apartarse de ello!

      Tu espíritu, pues, una vez adherido a Dios se vuelve más simple y espiritual; por eso "gustato semel spiritu, desipit omnis caro: una vez saboreadas las cosas espirituales, se vuelven desabridas las cosas carnales"[3], y siempre se lo recuerda.

{125} Fíjate, Querido, en el amor natural de las madres. Estas buenas mujeres ni descansan ni comen sin que se acuerden de sus hijos. Pero el amor del espíritu es tal que, aun cuando una madre se olvidara de su hijo, sin embargo él no tolera que lo olvides (Is 49,15).

      Más aún, esos locos presos del amor deshonesto, jamás dejan de pensar en ese trozo de carne con dos ojos, y a duras penas dejarán de hacerlo si se entregó a otro. Y el amor espiritual te induce a correr tras el que te ofendió y se apartó de tí y, en cierto modo, se prostituyó.

[56]   Esto sucede mucho más en nuestra relación con Dios, que se vuelve tu amante, hijo, padre y madre a la vez, y siempre está contigo; más, si lo traicionas y te alejas de Él, Él te busca, te llama y no cesa de invitarte. Por tal motivo son pocos los que lo gustaron y se apartaron de Él; y si acaso se han alejado de ese Bien infinito, nunca más o casi nunca volvieron a Él. Oh, (infelices los que lo abandonan, y felices los que se afirman en el abismo de esta Dulzura eterna!

{126} Querido, esta es la causa por la cual la vida espiritual requiere que no vuelvas atrás ni te detengas; sino que, una vez gustada, tú adelantas día a día, y olvidando el pasado atiendes al futuro (Fl 3,13): se trata de un alimento que, si lo comes, más lo apeteces; es una bebida que, si la gustas, quisieras más (Eclo 24,29); en cierto sentido te extingue la sed y te la provoca; quien no lo prueba no lo entiende, y quien no lo experimenta no sabe el efecto de este vino.

[57]   Te baste esta conclusión: el Espíritu te hace recordar siempre a Dios, aun cuando duermas, porque, si tú duermes, tu corazón vela (Cant 5,2), y con la esposa del Cantar dices: "Muéstrenme a aquel a quien ama mi alma. Lo he encontrado y no lo soltaré, siempre lo tendré estrecho" (Cant 3,4). Oh, (dulces abrazos! Oh, (dichosos los que en ellos se hallan y allí descansan!

 2.   Ves, Querido, que es posible llegar a este estado y que es muy excelente, pues:

            -   naturalmente conoces a Dios a través de las criaturas y las cosas invisibles a través de las visibles (Rm 1,20);

            -{127} por iluminación sobrenatural, pero de la ley antigua, comprendes a Dios en figuras y sombras;

            -   pero en esta luz los ves casi "revelata facie: con el rostro descubierto" (2Co 3,18), y con Él hablas, con Él conversas y puedes llamarte de veras[4] un dios en la tierra.

      Oh, (estado feliz, pero difícil y por pocos alcanzado! Es este el estado al que te conducen, llaman e invitan los capítulos de esta nuestra .A.; a él debes [58] anhelar y suspirar noche y día; a él se han orientado todos los Santos, y les pareció bueno permanecer en él. Locos e infelices los que en él no se hallan.

                                                                          Obstáculos a este estado

 1.  Son pocos, Querido, los que quieren correr por esta vía, pues angosto es el camino que conduce al cielo, y pocos entran por él (Mt 7,14); pocos quieren hacerse violencia, y exclusivamente los violentos la conquistan (Mt 11,12), y de esos pocos sólo una minoría lo logra: entre ellos sean solícitos ustedes, para que puedan contarse entre dichos pocos. Todos corren, "et unus accipit bravium: más, uno solo recibe el premio" (1Co 9,24), es decir, pocos.

{128} Dudo mucho que estemos entre aquello, pues no vamos -como dije anteriormente[5]- por la puerta; pues no comenzamos por la primera grada o peldaño, y no vamos en forma ordenada.

      Querido, )quieres ordenar tu alma?. )Quieres que se adhiera[6] a Dios? )Quieres que no sienta más que a Dios? [59] Empieza por tus sentidos[7], que la muerte entra por las ventanas (Jr 9,20).

      En verdad puedes comprender[8] que todo tu interior procede de lo exterior, pues el amor nace del conocimiento, por ende se pueden amar cosas jamás vista, pero no del todo desconocidas. Y tu conocimiento interior o mental procede de lo exterior: de ésto se deriva que, cuando tu inteligencia considera a Dios, lo hace por similitud corporal, con rasgos y otras condiciones corpóreas.

 2.   Oh, (Querido! Guarda tus sentidos y, por sobre todos, tu lengua, pues es un miembro pequeño, pero a menudo causa gran mal (Sant 3,5). Cierto es perfecto quien no hiere al hablar (Sant 3,2); y quien dice ser religioso y no pone freno a su lengua, su religión es vana (Sant 1,26). Por eso el Profeta, que era hombre verdaderamente espiritual, decía: "He dicho y decidido {129} guardar mis caminos, es decir mis acciones, para no equivocarme en el camino" (Sal. 38,2).

[60]  Concluye, pues, que el inicio de tu ruina y de que tu mente ande vagabunda es que tu lengua no es correcta ni está enmendada.

     ¿Y cómo te admiras que de tan pequeño principio se derive tanto mal?. La experiencia te muestra que quien no puede hacer las cosas más fáciles, mucho menos hace las más difíciles. Tu lengua está atrincherada detrás de los labios y los dientes; además está sujeta al imperio de la voluntad; por tanto, aprisionada por tantas cadenas, no requiere mucha dificultad para domarla. Mientras tu mente está sujeta exclusivamente a la voluntad, por eso es más libre y es más difícil mantenerla tranquila.

      La lengua es cuerpo, la mente es espíritu. La lengua a veces se cansa, la mente aguanta más y es más firme. Por tanto, si eres vencido por lo más débil, fácilmente te verás vencido por lo más vigoroso. Quien es infiel en lo mínimo, aún más lo será en cosas grandes (Lc 16,10). Dios te dio este don de la lengua, y tú lo malgastas para deshonra y vituperio de Él y de sus [61] Santos. )No harás aún más lo mismo con el talento más precioso que es tu espíritu?

 

3.{130} Oh, (Querido! Convéncete que Dios procede de manera contraria a la del hombre. Dios causa la gracia y su luz primero en el alma, y después la infunde en el cuerpo;

            -   primero infunde su luz en los Ángeles y después en los Profetas por el ministerio de los Ángeles;

            -  por último en el pueblo[9] por medio de los Profetas, por lo que en la Escritura Profetas y Sacerdotes son llamados ángeles (Mal 2,7).

     Quiero decirte que Dios comienza de lo alto y llega hasta abajo; pero el hombre, si quiere ascender, comienza desde abajo y va hacia lo alto; es decir el hombre primero deja lo exterior y entra en su interior, y desde allí sigue al conocimiento de Dios.

      Si, pues, el hombre está turbado y aturdido por lo de fuera, )cómo estará en casa? Acuérdate que Cristo decía: "Cuando ores, entra en tu aposento -es decir, en tu corazón- y cierra la puerta -es decir, tus sentidos- y entonces orarás a tu [62] Padre en el secreto y Él te responderá" (Mt 6,6).

                                                                                                Conclusión

     Concluye, pues, y di: la causa de mi imperfección y de que no ascienda a la estabilidad {131} de mi mente es mi lengua y la inobservancia del segundo Mandamiento.

      Tu mente es como un molino de agua, cuya rueda se mueve siempre; así tu mente trabaja siempre. Si tú le pones trigo, muele trigo; si tú le pones cizaña y algarroba, muele cizaña y algarroba. Así, si pones en tu mente imágenes y pensamientos buenos, en ellos se ejecita; si malos, en los malos. Y esto procede sobre todo de las palabras ociosas y malas, pues son la semilla y fruto a la vez de los pensamientos humanos, por lo cual "tu misma habla te descubre" (Mt 26,73).

      Por tanto, Querido, examina muy bien tu lengua, y sobre todo ve si [63] observas el segundo Mandamiento, pues, observándolo, fácilmente podrás ascender a la perfección; al no observarlo, te cansarás en vano. Cada cual diga lo que quiera. Acuérdate de sentencia de arriba: "Quien dice ser religioso y no pone freno a su lengua, su religión es vana (Sant 1,26).

      Pero, para que puedas encontrar más pronto el deterioro[10] de tu conciencia, escucha una breve exposición del segundo Mandamiento, y después dirás la tuya.

 {132}                                 PARTE IIº: MORAL

                                                                  Exposición del Mandamiento

     Dijo Dios: "No tomarás en vano en nombre de Dios, porque no quedará sin castigo el que tome su nombre en vano" (Éx 20,7).

                                                                       Práctica del Mandamiento

 1.   Con estas palabras, Querido, se ordena decir la verdad y se prohíbe hablar en falso; en seguida se ordena no jurar sino raras veces y en testimonio [64] de la verdad. Por tanto es malo jurar a menudo, aunque se diga la verdad, pues aduces a Dios como testigo, y al ser una Majestad suprema, no es conveniente aducirlo por cualquiera fruSal.ería; y sobre todo porque se jura muchas veces, por mala costumbre, acerca de cosas de las que nos arrepentimos, como Herodes, quien juró a la hija bailarina[11]: "Etiam si dimidium etc: aunque me pidieras la mitad del reino, etc." (Mc 6,23), y después se arrepintió, pero por no romper el juramento le dio la Cabeza del maestro de[12] virtudes y gracias, de Juan Bautista. )Te das cuenta qué mal derivó de un juramento fácil?

     Oh, (miseria de los hombres! No les parece poco. Juran lo falso {133} como verdadero, y lo verdadero como falso; lo bueno como malo, y lo malo como bueno; lo justo como injusto, y lo justo como injusto, lo dudoso como cierto, y lo cierto como dudoso. Juran contra los Mandamientos de Dios, contra los Preceptos de la Iglesia, contra la salud no sólo del alma del prójimo, sino de la suya propia. Cuántas veces prometen hacer o no algo con ánimo contrario, o [65] con la certeza que no podrán cumplirlo prometido. Oh, (miserables! Oh, (infelices! Con tal que corra una moneda, (de lo demás no se preocupan!

     A través de este Mandamiento también se prohíben las blasfemias, que todo ánimo bien nacido aborrece. Dejando ahora de hablar de ellas, aquí te quiero, Querido: las cosas dichas son grandes, las que siguen parecen pequeñas a los mundanos, sin embargo causan grandes males.

 2.  ¿Crees que la adulación es una mala raíz? Créelo. Dicen: "Llueve". El adulador responde: "Llueve". "Nieva": "Nieva"; "Fulano es un pillo": "Fulano es un pillo". "Quisiera hacer así" : "Está bien". "No quisiera hacerlo": "Está mal".

     Adula, si te parece[13]: te arruinarás a tí mismo y al hermano. Lo peor es que muchas veces se complace en el mal, ya que tú no lo contradices, {134} si es que no lo alabas.

[66]  En esta categoría entran todos los ceremoniosos: los inferiores para con sus Superiores, en su mayoría; y no sólo estos, aun los que reputan superior a su prójimo y le tienen sobrado respeto. Si alguien te dijese querer enumerar todos los males de la adulación, no le creas para nada, son demasiados.

3.  Di aun, Querido: )cuántos males causa la simple simulación y doblez? Solo esto te baste: la aborrece Dios (Pro 8,13), todo el mundo y la misma naturaleza. El simulador engaña a su amigo, y el Espíritu Santo rehuye los corazones dobles.

 4.   Pero la mentira -la mentira, digo, sin daño al prójimo- es lo contrario de Dios. Oh, (espirituales de los tiempos modernos, qué mentirosos son! Pablo jamás quiso decir una mentira, aunque hubiese podido con ello ganar a todo el mundo, y ganarlo para Cristo (Fl 3,8). )Y ustedes? )ustedes? ... Mejor me callo. La mentira es contraria a la Verdad Primera; la mentira es hija del demonio (Jn 8,44); una sola mentira basta para quitar [67] todo el crédito; la mentira provocó la muerte de Ananías y Safira; la mentira destruye los cimientos de la vida espiritual. Así que, Querido, huye de ella, huye de ella, te digo.

                                                                                       Conclusión {135}

      Concluye, pues, y di: quiero vivir espiritualmente, quiero hacerme un solo espíritu con Dios (1Co 6,17), quiero que mi conversación esté en el cielo (Fl 3,20); quiero tener a Dios siempre en mi corazón y lo puedo -aunque sea difícil- y por eso quiero frenar mi lengua.

     Quiero no jurar, y -si jurara- juraré en verdad, juicio y justicia.

      Y más aún no quiero adular, pues los que ensalzan al hombre lo engañan.

      No simularé más, pues con los simples habla Dios (Pro 3,32). No mentiré más, pues sería hijo del demonio, que es mentiroso, y desde el principio no estuvo en la verdad y es padre de la mentira [68] (Jn 8,44), y yo, por consiguiente, estaría en su reino y heredad.

      Pero en toda verdad, sencillez y franqueza prepararé mi corazón a Dios: que por su gracia allí residirá establemente y lo hará a su tiempo.

      Amén.


     [1]      aquel dicho de Cristo

     [2]      Cfr. 1Co 11,1

     [3]      San Bernardo, Epist. III, 3: P.L. 182,255. El hecho de que el P. Gabuzio transcriba esta máxima (Hist. 77) hace pensar que debía ser muy familiar al Santo (Cagni-Ghilardotti, I Sermoni, p. 254).

     [4]      sin mentir

     [5]      Cfr. Sermón 11, p. 2.

     [6]      se detenga en

     [7]      sentimientos

     [8]      conocer

     [9]      pueblo y plebe

     [10]     lo podrido

     [11]     saltadora

     [12]     de la escuela de

     [13]     Palpa, si tú sabes

 











































































                   
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