"BARNABITAS ESPAÑA"


SERMON CUARTO

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EL CUARTO MANDAMIENTO [92]

IC. XC. +

PARTE I: DOGMATICA

                                                                          Necesidad de la Caridad

 {152} Queridos:

1.  La caridad es lo único que vale; todas las demás virtudes, sin ella, no valen nada[1].

     Porque: piensa en la elocuencia, virtud grande y excelente, sobre todo para mantener en paz y tranquilidad al pueblo y gobernarlo:

-    esto lo prueba Moisés cuando, no queriendo asumir el gobierno del pueblo de Israel, dijo al Señor Dios: "Tengo la lengua trabada; envía, Señor, a aquél que debes enviar" (Éx. 4, 10.13); y aquel otro Profeta, cuando dijo: "¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho" (Jer. 1, 6);

-   sin embargo, esta [93] virtud tan grande de poco sirve, más bien  perjudica mucho sin la caridad, pues está llena de hojas y de pocos frutos.

{153} Y que sea de ninguna o poca utilidad te lo muestra el modo de proceder de la Escritura que, para confundir a estos grandes charlatanes y habladores usa un hablar[2] muy sencillo y en términos comunes y fáciles. Y Entre estos están los que hacen largas oraciones y filacterias.

     Por eso, Pablo, al querer explicarte esto mismo, dijo: “Ya puedo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles, que si no tengo amor no paso de ser una campana ruidosa o unos platillos estridentes” (1Cor. 13, 1), o sea como la campana que llama al oficio y al sermón, y ella nunca va.

     ¿Sabes tú de quiénes se habla?[3] De aquellos de los que Cristo dijo que recorren el mundo para hacer un prosélito (Mt. 23, 15) o cristiano, y para hacerlo espiritual, y abren la puerta a los demás y les enseñan, pero [94] no se enseñan a sí mismos (Rom. 2, 21).

     ¿De qué te vale componer las peleas de los demás y no las tuyas? ¿De qué te vale persuadir a los demás a vencer sus pasiones, si no vences las tuyas? ¿De qué te vale predicar la perfección con palabras, y después ser hipócrita y destruirla de hecho?

{154} Cuídate, querido, de estar en tal categoría de personas.

2.   Y si la elocuencia no te parece gran virtud, el conocimiento y la ciencia[4] es tal que todos la desean[5]. Y lo preciosa que es[6] lo muestra Adán cuando, por el atractivo de llegar a ser semejante a Dios en el conocimiento del bien y del mal, transgredió  el mandamiento de Dios[7].

      Y también esta excelente virtud de la ciencia de poco vale; cosa que te da a conocer Salomón con su ejemplo: porque, teniendo tal ciencia que fue y es de pública fama ente todos los hombres, sin embargo, según la opinión de algunos, se fue a lo profundo del infierno. Y si a veces ésto no fuera cierto,de esto otro no se escapará[8]: no haya -con toda [95] su sabiduría- no haya, digo, cometido infinitos pecados graves de lujuria e idolatría. Mas bien, como dice Cristo, el siervo que conociendo la voluntad de su señor no la cumple, recibirá más azotes (Lc. 12, 47).

      Y no hablo sólo te digo esto de la ciencia del mundo, sino aún de la ciencia de lo escondido de Dios, como sería tener espíritu profético y conocer las cosas sobrenaturales con luz[9] profética: lo que Balaam, pésimo profeta, te lo demuestra (Num. 31, 8).{155}

 3.   Y más todavía te digo de las cosas conocidas sólo por Dios unidas a la fe, o sea una fe tal que el hombre obrase milagros.

      Esto enseña Cristo cuando dijo: "Muchos vendrán en el día del juicio, y  especialmente de su muerte, y dirán: - Señor, ¡en tu nombre hicimos milagros! - y Él contestará: - Amen dico vobis, nescio: Os aseguro que no sé quienes sois” (Mt. 25, 12). Y el apóstol Pablo da testimonio de nuestro hablar al decirte: "Ya puedo hablar inspirado y penetrar todo secreto y todo el saber; ya puedo tener toda la fe, hasta mover montañas, que si no tengo amor no soy nada” (1Cor. 13, 2).

4.   ¿Quieres algo más claro, querido? Recorre las virtudes que proceden mayormente de la caridad. Estas virtudes, querido, son la limosna y el martirio.

      La limosna sin caridad no aprovecha, más bien hace daño. Recuerda que Cristo decía a aquellos fariseos que daban sus limosnas y, buscaban que se supiese tocando la trompeta[10]: ¿Qué decía Cristo? "Amen, recepistis mercedem vestram: ya han cobrado su paga, os lo aseguro" (Mt. 6, 2), que es la gloria de los hombres. "Et si gloriam ab hominibus quaeritis, quomodo potestis credere: ¿y cómo pueden creer, si buscan la gloria de los hombres?” (Jn. 5, 44); y no creyendo es imposible salvarse.

 5.   Del martirio no te diré más. Ve sólo como el hombre infinitas veces se expone a la muerte y, si no es por cosas netamente malas, al menos por su honor. ¡Cuántos santos -o, mejor dicho, caricaturas de santos- [97] murieron de inmediato por el honor que con tantos trabajos habían buscado y adquirido con tanto tiempo, y perdido de repente! Estos grande hipócritas, como los fariseos, ¿no reciben un cotidiano martirio, flagelando su cuerpo por el honor o algún otro motivo? Con decir que no lo hacen por amor basta, por eso no les aprovecha en nada.

      Lo confirma Pablo, cuando dijo: "Ya puedo dar en limosna todo lo que tengo, ya puedo dejarme quemar vivo, que si no tengo amor de nada me sirve” (1Cor. 13, 3).

 6.   Concluye, pues, querido:

            -  si la elocuencia no vale, porque {157} procede "in sapientia verbi: con persuasiva sabiduría" (1Cor. 2, 4);

            -   si la ciencia (no vale), pues "inflat: engríe" (1Cor. 8, 1);

            -   si la (fe) (no vale), ya que sin obras está muerta (Sant. 2, 26);

            -  y si las obras mismas no valen, cuando no proceden de la caridad:

            -  es necesario, es necesario -te digo- tener esta caridad, que es el amor de Dios, que te hace grato a Él.

[98]                                    Razones por las que la Caridad es necesaria

1.  ¿Quieres verlo? ¿Para qué vino el Hijo de Dios en (a) la tierra, si no es para traer la caridad? Dijo: “ Fuego he venido a encender en la tierra, y ¡qué más quiero si ya ha prendido!” (Lc. 12, 49).

     El hombre era enemigo de Dios y lo aborrecía, por eso era necesario que se reconciliase con Él[11].

     Esto no lo podía (hacer) el hombre por medio de otro hombre, pues también estaba en desgracia[12], además el hombre es falaz y en muchísimas cosas ignorante. No lo podía por medio del Angel, pues éste nada debía, no tenía pecado, y además no podía asumir un cuerpo humano[13].

{158} Por eso Dios bajó del cielo a la tierra: él que podía, sabía y debía, pues se hizo hombre verdadero, inocente, sin mancha: además al ir al encuentro de su enemigo, lo obligó en virtud del amor a volver a amarlo.

     ¡Oh piedad grandísima! ¡Oh amor inmenso: tanto se humilló Dios, para que el hombre vuelva  (volviera) a amarlo, y por este amor se salve!

 2.  Y más, tú puedes mejor comprender  (mejor) la utilidad y necesidad de este amor, [99] el único que te  puede llevar al puerto. Porque:

            -    ¿Acaso crees que el camino recto del cielo es tener bienes? Cristo, en cambio, dijo que los ricos difícilmente se salvan (Mt. 19, 23), y que las riquezas son espinas (Lc. 8, 14), y con su propio ejemplo asumió la extrema pobreza.

           -  ¿Crees que serán los honores? Cristo eligió los oprobios: "Improperium expectavit cor meum etc: la afrenta me destroza el corazón y desfallezco" (Sal. 68, 21) y "Huid de los honores".

            -  ¿Crees que son las delicias (los placeres)? Cristo dijo que los que viven y visten con elegancia están en los palacios de los príncipes (Mt. 11, 8), y Él sufrió calor y frío[14], hambre y sed, y pasaba muchas y muy largas noches en oración[15] (Lc. 6, 12): {159} "In laboribus fui a juventute mea: desde niño fui desgraciado y enfermo" (Sal. 88, 16).

            -   ¿Crees que son los favores? Cristo fue odiado por la mayoría de los hombres, como lo fueron también muchos Santos. Es más, decía: “si a mí me han perseguido, lo mismo harán con vosotros” (Jn. 15, 20); y concluyendo brevemente: "Oportebat Christum pati et ita intrare in gloriam suam: Era necesario que Cristo padeciera esos sufrimientos y entrara así en la gloria" (Lc. 24, 26).

     Querido, ¿quién podría ir (pasar) por tantos peligros, dificultades, afanes, pesares si no se viera confortado por el amor? Nadie. ¿Qué caminante, tan ágil y prudente, podría caminar (sin gozo) por un camino tan angosto y difícil sin gozo? ¿Qué hombre, en la exaltación de su amor[16], puede abandonar a su amada, si no lo apasiona otro amor?

     Nosotros, pues, cautivados por las cosas visibles, presentes en todo momento y además necesarias, ¿podremos dejar de amarlas, si un amor más grande no nos urge (obliga)? No lo creas; sin duda el odio de una cosa nace del amor para (hacia) otra: el odio de (a) las cosas temporales nace del amor para (a) las celestiales.

{160} ¿Y qué odio es éste? El odio a los padres y a las madres, al marido y a la esposa, a los hijos y a las hijas, a los hermanos y hermanas, a las posesiones, al dinero y a todo lo que puede verse, [101] y más el odio a tí mismo (Lc. 14, 26). Mira qué gran amor se nos requiere (pide), y ése no puede ser sino el amor a Dios. Por eso Cristo decía que había venido a separar al esposo de la esposa etc., y que nuestros enemigos eran los de la casa (Mt. 10, 35), además decía: "Qui non odit patrem etc. adhuc autem et animam suam, non potest meus esse discipulus: si uno quiere ser de los míos y no me prefiere a su padre, etc., y hasta a sí mismo, no puede ser discípulo mío" (Lc. 14, 26).

      Querido, ¡en (a) qué punto se encuentran los malos cristianos, al ver cuánto camino les queda por recorrer! Y cuán (que) contentos se hallan (están) los buenos, al verse despojados del afecto del (a) todo, pues así no podrán separarlos de su infinito gozo ni la espada, ni el fuego, ni lo profundo, ni el Angel, ni criatura alguna (Rm. 8, 38), y, habiéndolo perdido todo, todo lo poseen (2Cor. 6, 10).

 3.  Por tanto, concluye: si la elocuencia no sirve, si la ciencia no es útil, (es inútil) si la profecía poco vale, si no nos hace agradables a Dios el hacer milagros, ni la limosna y (ni) el martirio, sin la caridad;

[102]{161}-  si ha sido necesario o muy conveniente que el Hijo de Dios descendiera para señalar el camino de la caridad y del amor a Dios;

-    si es necesario que quienes quieren vivir en Cristo sufran tribulaciones y adversidades (2 Tim. 3, 12), como Cristo, Luz verdadera, ha mostrado de (con) obras y palabras;

-    y si a través de estas dificultades no se puede caminar y llevar este fardo (peso) sin amor, pues el amor lleva el fardo (peso);

-    (entonces) es necesaria, pues, la caridad de Dios; sin el amor de Dios no se hace nada; (por tanto) de este amor depende todo.

     Si esta caridad es tan necesaria (de hecho así es, como bien lo entendiste (has entendido)), ¿cómo te encuentras, pobrecito? Oh, ¡miseria de las miserias! Oh, ¡infelicidad de las infelicidades! Oh, ¡pesar de las pesares! Todas las demás incomodidades y trabajos del mundo te atraen, te mantienen en vela día y noche, no te dejan descansar un momento: ¿y esta la pasas "sicco pede"?[17] [103]

      Querido, lo sabrás en seguida, lo verás, lo sentirás; y lo peor es que te quedarás eternamente en estos tormentos y penas.

                                                         Manera de adquirir la Caridad{162}

1.  Puedes comprender, querido, la necesidad del amor a Dios; y si eres inteligente (como eres)[18], desearás conocer cómo adquirir esta caridad y averiguar si la tienes.

      Una misma cosa la hace adquirir, aumentar y crecer; y además la muestra (enseña), si está. ¿Sabes cuál es? Es la caridad, el amor al prójimo.

      Dios está lejos, en cuanto a tu fantasía; Dios es espíritu (Jn. 4, 24); Dios actúa invisiblemente, y por eso su acción, por ser espiritual, no se ve sino con los ojos de la mente y del espíritu, ojos que en la mayoría de los hombres están ciegos, y en todos están desacostumbrados y vacilan en (al) ver.

     Mientras (Sin embargo) el hombre está cerca, el hombre es cuerpo y, al actuar hacia el hombre, su acción se ve; por eso, no siendo Dios el que [104] necesita de nuestras cosas, sino el hombre, Dios puso al hombre para probarnos; porque si tienes a un amigo querido, amarás también lo que él ama y estima (aprecia).

      Por tanto, teniendo Dios -como tuvo- tanta estimación al (estima por el ) hombre, serías bien cruel y poco amante de su Majestad y Bondad si no estimaras en sumo grado lo que tan {163} caro le cuesta.

2.  Y si ésto no te basta, querido, dime: ¿no actúa Dios en las criaturas por medio de ellas? Sí, sí. Y Tanto suele Dios hacer ésto, que en sus milagros tiene y quiere al hombre como instrumento.

      Guió al pueblo de Israel por manos de Moisés (Sal. 77, 21); gobernó al mismo pueblo por los consejos de Samuel (1Sam. 7, 15). Esta modalidad la observó (este modo de actuar lo usó) Dios también en acciones particulares de hombre específicos: Dios trajo a su particular parlamento al mencionado Samuel por medio de Elí, aunque mal sacerdote (1Sam. 3, 1ss); instruyó a Pablo por medio de Ananías (Hch. 9, 17), [105] ya que por sí mismo lo aceptó (Hch. 9, 8). Por eso, queriendo el hombre ir a Dios, fue necesario, y lo es aún (fue y es necesario), tener a otro hombre como intermediario.

     Es lo que te demuestra Pablo, máximamente (sobre todo) de Cristo, quien -dice- es nuestro mediador y siempre intercede en favor nuestro (está intercediendo por nosotros) (Heb. 7, 25). Y los Santos Monjes solían citar -cosa que hay que entender en forma sensata (hay que entenderlo bien)-  este dicho referido por Juan Clímaco: es mejor tener encolerizado a Dios, que a su (al) propio padre espiritual; pues, teniendo a Dios encolerizado, el padre ruega por tí; pero si lo es (esta) el padre, ¿quién {164} rogará por tí?[19]. Querían significar la necesidad de pasar por el hombre.

 3.   Querido, ¿por qué medio pecó el (que hizo pecar al) hombre, es decir (a) Adán? Por medio del (Lo hizo el) hombre, es decir Eva, su mujer; y así por medio del hombre, es decir de la Virgen Madre inmaculada, nuestra Señora, la Virgen María, Dios quiso liberar al mundo. En figura de ésto Judit liberó a aquel pueblo de la destrucción de Holofernes (Jdt. 13, 10ss) y Esther [106] de la persecución de Amán, en tiempos del rey Asuero (Est. 9, 14).

      Además, si el hombre debe ir a Dios y adquirir (conseguir) su amor, es necesario que se purifique (y se libere) es necesario que se libere de todas sus (las) pasiones; que en su mayoría están fundadas en el cuerpo y por tanto necesitan remedios, guías y estímulos corporales.

     La gula es (un) vicio corporal y por tanto requiere castigo (un remedio) corporal;

            -    de la fornicación ni hablo;

            -    la ira es tan corporal, que a veces ciega al hombre: alguien (este,) muy airado, se vuelve ciego;

            -    la avaricia atañe a los bienes y otras (las) cosas visibles y corpóreas (materiales);

            -    la tristeza seca los huesos (Prov. 17, 22);

{165}   -    la pereza hastía (apaga) todos los sentidos;

            -    (también) la vanagloria y la soberbia, aunque tengan su raíz en el alma, sin embargo con las cosas corporales se vuelven dañinas y huelen mal[20]. Unos se glorían y ensoberbecen (se llenan de soberbia) por sus bienes, otros por su santidad, otros por su dignidad, etc.: todas cosas que pertenecen al cuerpo.

[107] ¿Quién, pues, puede ejercitarte en (puede pues enseñarte a) remover estas pésimas raíces? No puede ser más que el hombre:

            -     huyéndolo, como en la lujuria;

            -     impulsándote o apremiándote;

            -     recibiendo beneficios de tí u otorgándotelos;

            -     o de cualquier otro modo, con tal que sea el hombre.

4.  Si pues, Querido, no te parece suficiente esto (Y si esto, querido, no te parece suficiente):

            -   que no se puede probarlo claramente[21], por ser Dios espíritu y el hombre corporal, sino por medio del hombre;

            -   que Dios acostumbra actuar en los hombres a través de hombres;

            -    que el hombre debe ser sanado a través del medio con que se enfermó (de lo que le enfermó);

            -   que además, siendo las pasiones {166} humanas corporales, debe ser purificado de las mismas por otro hombre;

      si ésto no te parece suficiente para convencerte el amor del prójimo [108] provoca y manifiesta el amor a Dios, a lo menos (tal vez) te convenza ésto: Dios para ello se hizo hombre; y que Cristo haya dicho: "Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros" (Jn. 15, 12), "En esto conocerán que son mis discípulos: en que os amáis unos a otros" (Jn. 13, 35). Y en la rendición de cuentas del juicio final dirá: "Apartaos de mí, malditos. Porque tuve hambre,etc."; y al decir ellos: "Domine, ubi te vidimus esurientem etc.: Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, etc.?”, responderá: "Quod uni ex minimis meis non fecistis, mihi non fecistis: Cada vez que dejasteis de hacerlo con uno de esos más humildes, dejasteis de hacerlo conmigo” (Mt. 25, 45).

     Y tan necesario es este amor, que Pablo deseaba ser anatema por sus hermanos (Rm. 9, 3). Y a través de toda la Escritura, querido, averiguas que Dios pone al prójimo como medio para alcanzar su Majestad.

                                                                                                Conclusión

      ¿Quieres, pues, ascender a (alcanzar) la perfección? ¿Quieres adquirir algo de espiritualidad[22]? {167} ¿Quieres amar a Dios y ser su querido y buen hijo? Ama al prójimo, oriéntate hacia el (diríjete al)  prójimo, [109] dispón tu ánimo para hacer el bien al prójimo y no ofenderlo.

      Con los tres primeros preceptos de la Ley el hombre encauza todo su querer, entender, hablar, actuar hacia Dios. Con los siguientes el hombre vive virtuosamente hacia el prójimo.

      Por tanto, sabiendo que es imposible que el hombre haga algo bueno, si no es desplegando toda su capacidad en cumplir con el hermano, con el prójimo, te explicaré brevemente el cuarto Mandamiento. Si lo observarás (observas) con toda diligencia, Dios te ayudará admirablemente  más allá de lo que tú puedas pensar; lo poco que te diga te servirá de ocasión para investigar (descubrir) muchísimas cosas por tí mismo.

PARTE II: MORAL

                                                                   Exposición del Mandamiento

     Por eso, querido, al promulgar el cuarto Mandamiento Moisés decía: "Honra a tu padre y a tu madre; así prolongarás tu vida en la {168} tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar” (Éx. 20, 12).

[110]  Aquí, querido, te da la orden y te propone (ofrece) el premio. Te ordena honrar al padre y, si lo cumples, te promete larga vida.

                                                                        Práctica del Mandamiento

1.  El padre es aquél que te engendró, te educó, te alimentó y te dejó todo lo que posees; por eso debes respetarlo, obedecerle y hacerle el bien.

      El padre, en cambio, debe considerar que el hijo en una misma cosa con él, y por eso mostrarle efectivamente no reverencia, pero sí (sino) respeto. Decía Pablo: "Padres, vosotros no exasperéis" (Ef. 6, 4).

      ¡De cuántos males son causa ustedes los padres a sus hijos! (¡De cuantos males de vuestros hijos sois vosotros, padres, la causa!) Ellos deben respetaros, no temeros como siervos; vosotros debeis gobernarlos como a hijos, no como a esclavos: ni excesivamente indulgentes, ni demasiado severos. Dios te pedirá rigurosísima cuenta por la aspereza usada con los hijos.

[111] Ellos os deben obedecer; pero vosotros no debeis mandarles nada que sea contra Dios; no debeis darles malos ejemplos, ni con palabras ni con obras; debeís cuidar que no os vean apasionados, {169} especialmente por la ira o por otra pasión.

      Y ten en cuenta, querido, que eres deudor de esto no sólo con los hijos, sino con todos los sirvientes y personas de tu casa.

       Los hijos no deben entristeceros, sino haceros el bien, cuando puedan; y vosotros también no los lleven (tampoco los lleveis) demasiado cortos, especialmente si los ven (veis) hacer el bien y comprometidos en algo útil. Por eso, querido, haz como Tobías, que enseñaba a su hijo a dar limosna, con el ejemplo (Tob. 1, 20) y con la palabra (Tob. 4, 7).

      Lo que digo aquí vale también para cualquier obra buena.

      Sobre todo no trates a tus hijos como burros[23], ni con palabras ni con hechos.

 2.   Este es el mandamiento de honrar a los padres. ¿Conoces el premio?. El premio es una larga vida: "ut sis longevus super terram" (Éx. 20, 12); y [112] si no a todos larga vida corporal, Dios te concederá la continuidad de la  fama. Decía el Sabio: "El honor del hijo es y procede del honor del padre" (Eclo. 3, 13). Más aún, si honras a tus padres, también tú serás honrado; y al hacerles el bien Dios te dará abundancia de bienes temporales y bendición en ellos.

 {170}3.  Avanza, querido, en tu consideración. Trasgredes este mandamiento cuando no cancelas tu deuda con tu padre fallecido o (con) tus Superiores.

      Ellos te han hecho y dejado algún bien temporal, ¿te acuerdas tú de su alma? Querido, no sólo no lo haces a menudo, sino que los abandonas, ¡los abandonas!, te digo.

      ¿Piensas alcanzar la perfección con este peso[24]? Líbrate, líbrate de él, de lo contrario no la alcanzarás. ¡Si supieras cuánto pesa este lastre[25]! ¡Si lo advirtieras no serías tan negligente! Toda (la) Escritura, toda ley condena esto. No quiero decirte más, entiende por tí mismo: si te vieras en tal caso etc.

     Una cosa no puedo callar: piénsalo y verás que la mayoría de las [113] personas se arruinan en los bienes por este defecto.

 4.  Tú, querido, transgredes este precepto pues (porque) no agradeces a tus bienhechores ni con palabras ni con hechos (obras). Cuantos de nosotros estamos en esta categoría[26], Dios lo sabe, Dios lo sabe, y cada uno de nosotros puede saberlo en (de) sí mismo.

 5.  Tú, querido, transgredes aún (también) este precepto cuando no agradeces (dar las gracias) a quienes te corrigen[27]. {171}

     ¿Cuál (Qué) liberación es mayor: librarte (la) de la enfermedad del cuerpo o del alma? Del alma sin duda. A aquel pobrecito que te avisa y te amonesta con caridad, diga lo que sea, no le haces ningún caso[28].

    ¡Ay de mí! Considera que al no aceptar (Piensa que no aceptando) los buenos consejos, tú no lo conoces, no lo agradeces, y muchas veces lo apedreas por una buena obra (Jn. 10, 32), si no en palabras al menos en tu mente, diciendo: "Este buen hombre etc. se toma tanta molestia etc."; ¡y Dios quiera que no digas algo peor!

 

[114] 6. Por "padre", querido, se entiende una persona de (con) autoridad. Al que tiene potestad sobre tí le debes honrar.

     Decía Pedro: "Honren a los príncipes, y no sólo a los bueno, sino incluso a los malos" (1Pe 2,18). Fíjate que dice “honra”, es decir tenles respeto, y no dice “témelos”.

     Y tú, cuando te toca hablar por el bien público, no te atreves, callas.

      Aquí se actúa a “Complacebo” etc. Si te suceden cosas así, ¡revísalas tú!. (piénsalo).

      De todos modos, si es necesario temer a los señores, teme al Señor de los señores que, además de darte muerte, puede enviarte al infierno (Mt. 10, 28).

{172}   ¡Oh, “nos perseguirían!”

     Bienaventurado tú, pues: "Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia" (Mt. 5, 10).

     Y si dijeras: "Quien desee tales bienaventuranzas, ¡que se las tome!", no hablarías en este caso como cristiano, y ni siquiera hablarías como buen ciudadano.

      No agrego (digo) más [115] que esto, por ahora: "Quien se avergüenza o tiene temor de hablar por la justicia, también el Hijo del hombre tendrá temor o vergüenza de hablar en su favor delante del Padre" (Lc. 9, 26).

7.  Tienen también autoridad los Prelados sobre sus súbditos, pues, como dice Pablo a los Hebreos, "debemos honrarlos, pues vigilan, como quienes deberán rendir cuentas de nuestras almas" (Heb. 13, 17).

     Por esto comprendes cuán repudiable es no honrar a las personas sagradas y religiosas, más aún hablar mal de ellas como se hace comúnmente. ¿Cómo está la cosa? No te digo más. Sólo porque María, hermana de Moisés, murmuró de su hermano, Dios le mandó la lepra (Num. 12, 1ss.). ¡Ahora ve tú de entender! (compréndelo).

 {173} 8. También tienen autoridad los padres de familia en su hogar, por eso han de ser honrados. Tú sabes, querido: cuando se dice “padre”, se entiende una persona de edad. Fíjate como el habla común de los hijos insolentes concuerda con los escritores: Dicen: “el viejo” y “la vieja”. “¿El viejo está en casa?”, etc.

[116]  Por “viejos” se entiende toda clase de personas débiles. ¿Hay alguien pobre y debilitado en sus facultades? A él debes socorrer. Y si no le das lo suyo, ¿cómo le darás de lo tuyo?

 9.  Se ordena también no retener el salario debido al obrero. Dice la Escritura: "Merces mercenarii tui non moretur apud te usque mane: el salario de quien trabaja para tí no permanezca en tus manos hasta el día siguiente" (Tob. 4, 14).

 10.  “Padre” incluye también amistad[29]; por eso debes honor a todo hombre, pues todo hombre, en cuanto a su origen y generación, y por ser de una misma especie, debe ser amado.

       Decía el Apóstol: "Honore invicem praevenientes: prevénganse uno a otro en el honor" (Rom. 12, 10), y "Con nadie tengan ninguna obligación -nisi ut invicem diligatis: si no es de amarse unos a otros" (Rom. 13, 8).

{174} Y si debes amar a todos por ser hombres como tú; aún más deberás amar a los cristianos (Gal. 6, 10);

-    y aún más a los quieren vivir bien y llegar a ser buenos cristianos;

-    y tanto más a los de la casa.

 [117] 11. Este mandamiento te manda preocuparte de los que viven contigo. Decía Pablo: "Qui curam domesticorum non habet, peior est infideli: quien no se preocupa de los de la casa es peor que un infiel" (1Tim. 5, 8).

      Mira, querido, al rico Epulón: en el infierno se preocupaba de sus hermanos, para que no les aumentara la pena, pues decía a Abrahám: "Mitte Lazarum etc: envía a Lázaro etc." (Lc. 16, 24). Y tú, si no es por otro motivo, a lo (al) menos por la estricta cuenta que Dios te pedirá, teme no tener buen cuidado de todos los hombres en lo que puedas con ejemplos, amonestaciones o hechos, porque: "Unicuique mandavit Deus de proximo suo: a cada uno (Dios) le dio órdenes respecto a su prójimo" (Eclo. 17, 14), especialmente de los que te son encargados, y especialmente de los jóvenes. ¿Quieres ser peor que el rico Epulón?

                                                                                                Conclusión

     Concluye, pues, querido, y di: la caridad de Dios es necesaria para quien quiere ir a Dios,

-    pues sin ella ni elocuencia, {175} ni ciencia, ni profecía, ni fe, ni [118] limosna, ni martirio siquiera valen de nada; (valen nada);

-    pues el Hijo de Dios se hizo hombre[30] para enseñárnoSal.a;

-     y el medio del amor de  (a) Dios es el amor al prójimo.

     Quiero, por tanto, adquirir este amor y lo lograré observando principalmente este cuarto Mandamiento,  y no siendo ingrato con mis bienhechores, al contrario reputándome (sintiéndome) deudor con todos; me someteré a todos, me humillaré, y buscaré andar de acuerdo con todos, a fin de que Dios por su bondad encienda mi corazón: (Dios) suele habitar en los sitios humildes y tranquilos: "Quia in pace factus est locus eius et habitatio eius in Sion" (Sal. 76, 3).

      Amén.


     [1]      no aprovechan un pistacho, eso es un "maní".

     [2]      ha puesto su hablar en forma muy ...

     [3]      quiénes están en este capítulo

     [4]      el conocimiento y ciencia

     [5]      cada cual la desea

     [6]      la preciosidad suya

     [7]      del gran Dios

     [8]      no escapará

     [9]      luz

     [10]     hacían sonar la trompeta

     [11]     con su Majestad

     [12]     igualmente estaba en odio de Dios

     [13]     coger la carne humana

     [14]     padeció continuamente en calores y fríos

     [15]     y velaba las bellas largas noches cuantas se quiera

     [16]     qué ebrio amante

     [17]     a pie seco, es decir sin preocuparte.

     [18]     si tienes cerebro (como tienes)

     [19]     P.G. XLV, 416-417.

     [20]     recaban una gran fetidez y un gran mal de las cosas corporales.

     [21]     hacer clara prueba

     [22]     algún espíritu

     [23]     burros

     [24]     con estos pesos

     [25]     qué carga es esta

     [26]     en este capítulo

     [27]     Cfr. Sermón 31, p. 13.

     [28]     no observas un punto de lo que te dice.

     [29]     es también nombre de amistad

     [30]     vino a humanizarse

 
















































































































































                   
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