"BARNABITAS ESPAÑA"


NOS LLAMAMOS SHALOM

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Cuando me pidieron que escribiera unas breves líneas sobre la historia y devenir del grupo juvenil SHALOM, vinieron a la vez a mi memoria muchos recuerdos distintos. Después de todo, son muchos años siendo parte de este grupo, y me pareció que seria una tarea fácil. Ahora ya no me lo parece tanto.


Pioneros de SHALOM - Abril 1974

SHALOM como tal grupo juvenil tiene su exis­tencia íntimamente ligada a la existencia de la propia parroquia. Nadie puede negar que, desde que esta comunidad Bamabita se estableció en lo que enton­ces era un pobre barrio del extrarradio de la capital, los jóvenes siempre han sido parte importante y motor de la vida de nuestra parroquia. Yo solo re­cuerdo aquellos tiempos vagamente, y más por re­cortes del Mundo Barnabita que por memoria perso­nal; pero conservo una especial sensación de frescu­ra, de que entonces se empezaba a hacer algo distin­to, con ilusión, ganas, y un proyecto por delante. Eran los tiempos en los que en nuestra pequeña comunidad las Eucaristías se animaban con guitarras eléctricas, baterías, música joven y mucho senti­miento de libertad.

Pero no quiero caer en la tentación de defender el conocido adagio de que cualquier tiempo pasado fue mejor... Cada tiempo tiene su identidad propia, y es sólo el sentimentalismo que se esconde en las brumas de nuestros recuerdos el que justifica y ali­menta esa ilusión.

Por aquel entonces, SHALOM tenía su sede en lo que ahora es el Club de Ancianos. El poco número de sus miembros permitía que en aquel local se desarro­llaran las actividades que desde siempre han caracte­rizado y otorgado su personalidad propia al grupo; la importancia de tener un entorno donde poder llevar a cabo estas actividades ha sido siempre una de las claves importantes sin las que no se puede enten­der ni la historia ni la evolución del grupo; ofrecer a los jóvenes del barrio un ambiente propicio, fuera de la marginalidad que en muchas ocasiones nos rodea­ba, donde estos pudiesen encontrar un espacio de libertad, esparcimiento y desarrollo personal en el encuentro con el otro y con Dios.


Picos de Europa (SHALOM)

Con el paso del tiempo, y a causa del aumento en el número de jóvenes que se acercaban movidos por sus inquietudes a la parroquia en busca de una oferta distinta, el local se trasladó al que actualmente ocupa la guardería. En esa etapa entré yo a formar parte de aquella corriente de jóvenes que han ido dejando, durante tantos años, su impronta en esta comunidad.

Por último, y parece ser que definitivamente, SHALOM se instaló en el local que entonces ocupaba

La Colmena, el grupo de monaguillos guiados por un viejo y querido amigo de todos nosotros, el p. Colombo. Con esfuerzos y colaboración, muchas veces con más ganas que recursos, el local se acondicionó poco a poco para acoger al grupo. Es éste el lugar que actualmente ocupan los jóvenes con mayor frecuencia en sus actividades, aun-que como ya sabemos, éstas se han extendido a todo el ámbito de la parroquia y prácticamente en todos los niveles de actuación de la misma.

Desde que yo recuerdo, SHALOM siempre se ha articulado como un grupo juvenil cristiano con una doble vertiente: desarrollo personal y religioso en la fe. Esta es su razón de ser, y bajo esta idea es como se ha ido estructurando a lo largo del tiempo; por una parte, en el aspecto lúdico mediante la participación de los jóvenes en diversos grupos, según sus prefe­rencias; cultural, recreativo, bar, deportivo, etc... Y por otra, en el aspecto religioso, en la integración primero, en un grupo religioso que sirviera de nexo común a los distintos grupos catequéticos y de profundización en la fe que existían en la parroquia (Confirmación, Catecumenados, etc.), mediante la realización de actividades en común (Eucaristías, Encuen­tros, Convivencias, Celebraciones Litúrgicas y Oraciones) y después, en el impulso que desde estas actividades se intentaba dar a los jóvenes para que llevaran al ámbito de la comunidad entera su presencia viva, tanto a nivel de animación litúrgica como en la par­ticipación en grupos de acción concretos; Caritas, A.d.C.H.A., etc...


Grupo SHALOM

Sin embargo, no voy a desperdiciar la ocasión que se me brinda, desde la perspectiva que da el pasado, y desde las líneas que me animan a escribir, para aprovechar y hacer un poquito de crítica cons­tructiva.

Desde siempre, y por ende, desde que yo o las muchas actas que conservamos de las reuniones del grupo a lo largo de los años recuerdan, los jóvenes hemos pecado de una grave dolencia: la inconsistencia. Cualquiera que, en el presente relea esos documentos, se dará perfecta cuenta que las cosas que ocurrían hace diez o quince anos, se repiten con una exactitud casi matemática en el presente.

Indefectiblemente, cada comienzo de curso era un sin número de buenas intenciones, propósitos de actividades y enorme cantidad de ideas y realizaciones que el paso del curso y las muchas ocupaciones que abarcan los jóvenes de hoy y de ayer se en-cargaban de reducir, en la mayoría de los casos, a eso; a intenciones so­bre el papel. Y es que los jóvenes siempre empe­zamos las cosas con mu­chos ánimos, pero, a mi entender, nos desinflamos enseguida.

Posiblemente, sea por culpa de nuestra propia juventud; puede que existan otras causas. Hoy, los cristianos tenemos mucho más difícil que nunca combatir a toda esa serie de ofertas de diversión y esparcimiento que ofrece nuestra sociedad. Siempre me he quejado de que no sabemos hacer buen marke­ting, de que no sabemos vender bien nuestro produc­to.

Y efectivamente, no todo es tan oscuro como parece. El hecho de la propia pervivencia del grupo y de que las personas que por él han pasado, sigan de una forma u otra vinculadas a la comunidad, indica que, a pesar de todos nuestros fallos, SHALOM ha conseguido hacer llegar a los jóvenes la idea de que aquí había algo distinto, fresco, nuevo y que podía dar sentido a sus vidas. Precisamente esa misma diferencia es la que nos hace fuertes, justamente porque tenemos algo que ofrecer que nadie más tiene y estamos convencidos de que es lo mejor; Cristo Resucitado.

Esto es lo que hay que intentar transmitir a los jóvenes de hoy. Eso es lo que, durante tanto años ha logrado transmitimos la Comunidad Bamabita que ha guiado nuestros pasos a los jóvenes que aquí hemos dejado una parte de nuestras vidas, y a los que las continuarán dejando.

La convicción de que, con tal oferta a nuestro alcance, SHALOM seguirá siendo un grupo vivo, dinámico y en continua superación es la que me mueve a afirmar que, a través de todas las generacio­nes podremos repetir con alegría y esperanza nues­tro lema:

¡Nos llamamos Shalom, Nos llamamos Paz.!




























                   
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