En el año 1973 el p. Serafino
Colombo se incorporó a nuestra parroquia; su misión principal fue dedicarse personalmente
a los pequeños y adolescentes. Empezó formando un pequeño grupo de niños, los
primeros monaguillos, que se incrementó posteriormente y que bautizó con el
nombre "La Colmena", estableciéndose una serie de normas y
servicios para la ayuda en las Eucaristías especialmente para la "Misa
de Ni-ños", con la colaboración de los catequistas.
En el
mes de agosto de 1985 se despidió el p. Colombo y se incorporó el p. Mariano
que asumió la tarea de continuar con el grupo de monaguillos, siempre con la
finalidad de que sirviesen a las celebraciones con el mejor comportamiento
posible y con la formación litúrgica mínima e indispensable para que entendiesen
realmente lo que estaban haciendo. Así y con este fin tenían periódicamente
charlas sobre los Sacramentos de la Eucaristía, Bautismo y Matrimonio,
principalmente sobre la estructura de los ritos y su significado. Estas
reuniones servían para hacer el organigrama del servicio litúrgico y para programar
otras actividades lúdicas que eran motivo de expansión, ocio y premio para los
pequeños colaboradores. Así se sintieron parte de la actividad parroquial
pastoral y servidores de la comunidad. Conocieron cómo preparar los
leccionarios según la solemnidad, fiesta, memoria obligatoria, feria, etc.,
utilizando como orientación el calendario litúrgico nacional.
Como
ya hemos comentado, junto al fin principal, se intercalaron momentos
culturales: como visitas a Museos; actividades lúdicas: como Parque de
Atracciones; salidas estivales: (campamentos) que fueron motores de los campamentos de
verano interparroquiales.
Una
novedad muy interesante fue la integración del grupo de las Monaguillas. Fueron
las mismas niñas las que plantearon la posibilidad y el deseo de no ser menos
que los niños y a pesar de que éstos al principio no lo aceptasen bien, la
integración fue una realidad.
El
grupo disponía de un fondo monetario que procedía de las colectas que se hacían
en los bautizos, matrimonios, funerales, rifas, etc., etc. y servía para
premiar las puntuaciones con regalos, atender los gastos del campamento y todas
las actividades anteriormente mencionadas.
En
honor a la verdad, los niños son una parte importante de la vitalidad de la
Iglesia parroquial. Dan vida al entorno aunque sean una "molestia"
casi
continua. Siempre se ha deseado que por encima de todo este ropaje de
monaguillo o monaguilla, existiese un acercamiento a lo religioso, en esas
edades en las que la vida les va modelando.
Los
responsables de esta loable actividad están muy contentos de haber contribuido
a la formación de los niños que hoy son cristianos adultos y responsables y
actuales colaboradores de nuestra parroquia.