Caminamos
con esperanza...
Desde siempre tuvo Antonio Mª
Zaccaría predilección por los laicos.
En sus primeros tiempos, antes
de ser sacerdote, en Milán, en el cenáculo llamado de la "Eterna Sabiduría"
o "Amistad" dio vida a un grupo de personas seriamente comprometido
en la renovación de las costumbres.
Así, la Orden que fundara
después dio origen a tres Colegios: Sacerdotes religiosos, monjas de vida
activa y laicos casados, expresión diversificada de una única familia llamada a
compartir el mismo camino de oración y apostolado.
Los tres Colegios meditan
juntos los misterios del año litúrgico, trabajan juntos en el campo vocacional
ya que no pocos postulantes eran confiados a algunos matrimonios para observar
su vocación y compartir las fatigas pastorales en las misiones para el pueblo.
Esta innovación que durara
apenas veinte años dado que los tiempos no estaban maduros para ello, hubo de
esperar hasta el Concilio Vaticano II para relanzar la idea de que los laicos debían
ocupar en la Iglesia el puesto que les corresponde como bautizados.
De este modo, los PP.
Barnabitas en el año 1988 ofrecen la propuesta de una mayor participación en
sus misiones eclesiales para estrechar más los lazos de unión entre personas
consagradas y laicos.
En el año 1989, con motivo del
450 aniversario de la muerte del Fundador, tiene lugar una Semana de
Espiritualidad donde se reúnen por primera vez las tres ramas de la Familia Zaccariana:
Barnabitas, Angélicas y Laicos de San Pablo.
Hasta España llega esta
invitación que también nosotros en Madrid quisimos hacer realidad para
conmemorar la fecha del 450 aniversario. Nuestros Barnabitas lanzaron la propuesta
en la Asamblea Parroquial de diciembre de ese mismo año y en febrero de 1990
se celebraba la primera reunión de los Laicos de San Pablo en Madrid.
También en ese mismo año
acudíamos a Italia dos laicos para asistir al primer Congreso. Momento
inolvidable para uno de ellos pues llevaba en mente pedir entrar en la Congregación
para hacerse Barnabita.
La primera vocación surgida
desde que se intentara reorganizar los Laicos de San Pablo se gesta
precisamente en los laicos de Madrid. Nuestro querido compañero Vicente Vayá,
hoy padre Vicente Mª, Barnabita, en mayo de 1994 era ordenado sacerdote.
Desde que tuviera lugar aquel
primer encuentro en Italia hemos procurado estar presentes siempre, aportando
nuestras experiencias. A lo largo de estos años las personas que pertenecemos
al movimiento de los Laicos de San Pablo nos hemos dedicado a profundizar en el
conocimiento y las enseñanzas de nuestro fundador, a vivir con mayor intensidad
la espiritualidad Zaccariana, a colaborar de manera más comprometida con los
PP. Barnabitas y con las HH. Angélicas y nuestro propósito es acrecentar este
compromiso.
Poco a poco, en las demás
comunidades de España se va haciendo realidad esta experiencia. En Barcelona
las personas más comprometidas con los PP. Barnabitas en las dos parroquias
regentadas por ellos, han consolidado el Movimiento desde el año 94. Asimismo,
en la última reunión de la familia Zaccariana realizada en el mes de abril,
estuvieron presentes laicos de Palencia y de Silla que supieron tomar nota de
esta presencia laical.
Todos son frutos conseguidos
gracias a la llegada de los PP. Barnabitas que por "elegancia de
la Providencia", acudieron
a este rincón de la gran ciudad un día nevado de febrero, perdido en el tiempo
y tan presente en la memoria de quienes vivieron el acontecimiento.