En el cercano barrio de Cuatro
Vientos, para algunos quizá algo alejada de nuestra colonia, se encuentra la
Capilla de El Cristo.
Levantada por los propios vecinos del barrio en los años
cincuenta, con todo lo que ello suponía entonces de esfuerzo y dedicación
des-interesada por parte de unas personas dispuestas a conseguir un lugar
adecuado al culto, estuvo adscrita hasta el año 1967 a la parroquia Virgen de
los Llanos.
En 1968 celebró la primera Misa
el p. Luis Origlia, y desde entonces la actividad desarrollada en la capilla
ha estado ligada a la estancia de los pp. Barnabitas en nuestra colonia. Podemos
pues, afirmar sin temor a equivocarnos, que fue aquél él primer lugar de culto
de nuestra recién nacida comunidad Barnabita en Madrid.
Durante mucho tiempo, en esta
capilla se desarrolló la actividad parroquial de la vecindad a la que daba
cobijo; bautizos, comuniones, celebraciones matrimoniales y como no, la misa
dominical y aquellas otras de rigor en días señalados.
Asimismo, durante la semana, la
capilla funcionaba como centro escolar dando acogida a los niños del barrio de
Cuatro Vientos; separada en dos aulas por medio de una gran mampara de madera,
en estas condiciones se intentaba dar solución, en la medida de lo posible, al
problema de escolarización de la zona. Los domingos, la mampara se retiraba para
dar cabida a una numerosa parroquia, que acudía al lugar con la alegría de
quien siente algo que es muy suyo.
Posteriormente, y tras arduas y
no siempre fáciles negociaciones con el Ministerio de Educación, se habilitó
en el jardín aledaño una construcción prefabricada que albergaría a los escolares
del barrio, quedando entonces la capilla dedicada a las labores puramente litúrgicas.
Así, se suceden los años y la capilla se va reparando cuando lo necesita
gracias a la colaboración de los vecinos del barrio.
Ya en este tiempo era muy
estrecha la interrelación entre la capilla de El Cristo y la parroquia
de S. Antonio Mª Zaccaría, puesto
que mucha de la labor catequética y pastoral pasó de aquélla a la parroquia,
más grande y preparada para albergar una labor pastoral más numerosa; jóvenes
de Cuatro Vientos dan y reciben catequesis en nuestra parroquia. Mientras, los
Padres Barnabitas se turnaban en la labor de celebrar los ritos en la pequeña
capilla, situación que aún se prolonga en nuestros días.
A comienzos de los años 80, con
la urbanización de la colonia militar al otro lado de la autovía, y con la
ubicación de una parroquia en este sector, la afluencia a la pequeña capilla
disminuyó considerablemente; no obstante, movidos por el valor sentimental y
emocional que para ellos tiene, siguen acudiendo con asiduidad personas que
bien contribuyeron directamente a la construcción de la capilla, bien
recuerdan aquellos tiempos en que la suya era una primera y nueva comunidad que
comenzaba su largo camino. Ese es uno de los motivos que obligan a los PP.
Barnabitas a mantener vivo el culto allí.
La capilla de Cuatro Vientos ha
desempeñado en los comienzos de nuestra Parroquia una tarea importante.
Procuremos no olvidar nunca el ejemplo, personificado en la figura del joven
Antonio López, fallecido en 1972, el guardián de la pequeña capilla. Su vida supo
expresar el espíritu de aquellos que decidieron levantar de la nada un lugar en
el cual siempre se acogiese a todos con un saludo cordial y una sonrisa alentadora.
No perdamos nunca ese trocito de nuestra historia.